Condominio El Jacarandá: 35 viviendas y más de 5.000 m² de construcción industrializada en Talagante

Más de 5.000 m² en cuatro meses

Los números permiten dimensionar el ritmo de avance alcanzado en Condominio El Jacarandá: 35 viviendas y más de 5.000 m² de elementos industrializados de hormigón armado montados en cuatro meses.

“Es una cifra y un ritmo sumamente satisfactorios. Haber cerrado más de 5.000 m² de elementos en cuatro meses confirma el verdadero potencial de la industrialización”, explica Gutiérrez.

Pero el impacto no termina con la obra gruesa. Este ritmo permitió dar paso antes a instalaciones y terminaciones, haciendo posible avanzar con distintas partidas en paralelo y generar eficiencias que se proyectan sobre el programa general de la obra.

Menos tiempo de obra gruesa

La comparación con un sistema tradicional permite dimensionar mejor el impacto de la construcción industrializada en los plazos de obra.

Según explica Gutiérrez, en un proyecto tradicional equivalente, completar la obra gruesa podría tomar entre seis y ocho meses. Con BauMax, la estimación para El Jacarandá es cerrar esta etapa en cinco a seis meses.

“Nos permite iniciar antes y paralelizar más partidas, generando ahorros hacia adelante”, explica.

La diferencia, por lo tanto, no está solamente en los meses que se reducen directamente. Adelantar la obra gruesa permite comenzar antes otras etapas, optimizar recursos y ganar mayor control sobre la planificación global del proyecto.

Calidad, velocidad y menos reprocesos

A partir de la experiencia en El Jacarandá, Gutiérrez destaca también el estándar de calidad de los elementos industrializados de hormigón armado.

“El estándar de calidad de los elementos de hormigón armado -muros y losas-, el sistema de anclaje, firme y rápido, y la velocidad de avance nos permiten disminuir significativamente los reprocesos en obra gruesa, la producción de escombros y los tiempos”, señala.


Una parte importante del proceso constructivo se traslada desde la obra hacia un entorno industrial controlado. Los elementos llegan a terreno previamente fabricados y de acuerdo con una secuencia de montaje definida.

Esto permite reducir reprocesos, disminuir variables en terreno y avanzar con mayor control sobre la ejecución.

Menos personas en obra y mayor control operaciona

La industrialización también tuvo un impacto en la dotación requerida durante la etapa de obra gruesa.

Según Gutiérrez, el sistema BauMax necesitó menos mano de obra directa que una construcción tradicional equivalente, aunque faenas complementarias como hormigonado y moldajes continúan requiriendo recursos en terreno.

Esto se traduce, explica, en menor congestión en faena, mayor control operacional y una mejor gestión de riesgos e higiene en obra.

Pero la velocidad que permite un sistema industrializado también exige coordinación.


“El dinamismo que aporta la prefabricación imprime una velocidad de avance en obra gruesa que no es posible alcanzar con métodos tradicionales”, explica Gutiérrez.

Para aprovechar ese ritmo, agrega, es fundamental una planificación rigurosa de los despachos, la llegada de los elementos y su montaje en terreno.

Coordinación y planificación: claves para mantener el ritm

La coordinación entre fabricación, despacho, montaje y los recursos disponibles en terreno es una pieza fundamental de la construcción industrializada.

En El Jacarandá, la interacción entre el equipo de montaje de BauMax y los recursos dispuestos por la constructora -grúas, moldajes auxiliares y personal de apoyo-, requirió sincronizar metodologías y ritmos de trabajo.


Durante la ejecución hubo ajustes propios de este proceso, que fueron resolviéndose para mantener la continuidad operacional y que, al mismo tiempo, dejaron aprendizajes para seguir perfeccionando la coordinación en futuros proyectos.

Para Gutiérrez, uno de los desafíos es que la velocidad de montaje vaya acompañada de una adecuada resolución de detalles, de manera de no interferir con el inicio de las partidas siguientes

Mirar más allá del costo por metro cuadrado

Al comparar construcción industrializada y construcción tradicional, Gutiérrez plantea que mirar únicamente el costo directo por metro cuadrado entrega una visión incompleta.

El valor del material puede resultar similar o ligeramente superior al de una solución tradicional. Sin embargo, la ecuación cambia al considerar el costo total del proyecto y las eficiencias que pueden generarse durante la ejecución.

Entre ellas identifica la reducción de gastos generales por una menor permanencia en obra gruesa, menores pérdidas y mermas de material, optimización de la mano de obra y la posibilidad de paralelizar instalaciones y terminaciones.

En otras palabras, la evaluación no pasa solamente por cuánto cuesta construir un metro cuadrado, sino también por cuánto demora el proceso y qué eficiencias permite generar hacia adelante.

Una obra más limpia y con menos residuos

Otro de los atributos destacados por Simón Gutiérrez es la disminución de residuos en terreno.

Al fabricar previamente los elementos de hormigón armado y trasladar parte del proceso a un entorno industrializado, se reducen pérdidas de material y generación de escombros.

“Desde el punto de vista del control de residuos también es un logro; con este sistema industrializado la obra es más limpia y se generan muchos menos escombros”, señala Gutiérrez.

Esto permite sumar otra dimensión a la productividad: utilizar de manera más eficiente los materiales y recursos involucrados en la construcción.

Certeza, predictibilidad y control de riesgos

Al preguntarle cuál es el principal valor que puede aportar la construcción industrializada a un proyecto inmobiliario, Gutiérrez lo resume en tres conceptos:

“Certeza, predictibilidad y control de riesgos”.

Para la gestión inmobiliaria, reducir el ciclo de desarrollo de un proyecto puede significar acelerar giros de financiamiento, disminuir costos financieros asociados y entregar mayor claridad respecto de calidad y fechas de recepción, tanto al cliente final como a las entidades financieras.

Es ahí donde la productividad adquiere una dimensión más amplia.

No se trata solamente de construir más rápido. Se trata de tener mayor capacidad de anticipar, planificar y controlar el proceso completo.

Cuatro proyectos junto a BauMax

El Jacarandá no es la primera experiencia de Icalto Grupo Inmobiliario con BauMax. Es el cuarto proyecto desarrollado en conjunto, una trayectoria que ha permitido acumular experiencia y seguir perfeccionando la coordinación entre los equipos.

Y cuando se le pregunta a Gutiérrez si volverían a trabajar con BauMax, la respuesta es clara. “Sí, absolutamente. La construcción industrializada es el camino inequívoco hacia el que debe avanzar la industria inmobiliaria y constructora en Chile”.

Para el ejecutivo, la curva de aprendizaje alcanzada en El Jacarandá deja a los equipos en una buena posición para optimizar aún más la logística y coordinación en los próximos desarrollos.

Los resultados de Condominio El Jacarandá permiten verlo en cifras:

35 viviendas.
Más de 5.000 m² de elementos industrializados de hormigón armado.
Cuatro meses de montaje.
Una obra gruesa proyectada en 5 a 6 meses, frente a los 6 a 8 meses estimados para una construcción tradicional equivalente.

Pero detrás de esos números hay algo más: mayor capacidad de anticipar, planificar y controlar la ejecución de un proyecto inmobiliario.

En BauMax buscamos precisamente eso: ayudar a construir mejor, en menos tiempo y con mayor certeza, productividad y control.

En Talagante se está levantando el Condominio El Jacarandá, la décima y última etapa de Parque Residencial La Foresta. El proyecto, de Constructora Edifisa, contempla viviendas unifamiliares de hormigón y tiene su entrega proyectada para el segundo semestre de 2027.

La ejecución de la obra gruesa, fue realizada BauMax, incorporando muros y losas industrializadas de hormigón armado. El Jacarandá es parte de una relación que ya suma cuatro proyectos y que ha permitido ir incorporando aprendizajes y mejoras en cada nueva obra.

“La integración de la construcción industrializada nos ha permitido cumplir con los objetivos trazados en cuanto a calidad de obra gruesa y, principalmente, lograr una importante reducción en los tiempos de ejecución”, señala Simón Gutiérrez, gerente general de Constructora Edifisa.

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