Construcción industrializada en acción: el avance del laboratorio de la Universidad de Atacama

Pero el origen del proyecto no es menor. Tal como explica el arquitecto Elías Aguilera, de Grupo Santos, esta iniciativa surge a partir de los daños provocados por los sismos de junio de 2025, que obligaron a demoler parte importante de la infraestructura existente. En ese contexto, el desafío no era solo reconstruir, sino hacerlo mejor.

En ese contexto, Elías Aguilera comenta que el proyecto contempla la recuperación de laboratorios, oficinas y salas, pero incorporando mejoras sustantivas en resistencia estructural, confort térmico y acústico, además de una modernización en iluminación y condiciones de uso. La idea -explica-, es elevar el estándar de estos espacios y acercarlos a lo que hoy exige la formación en salud.

En Copiapó ya comenzaron las obras del nuevo Laboratorio de la Facultad de la Salud de la Universidad de Atacama, un proyecto de dos niveles y 725 m² que busca responder a las necesidades actuales del mundo académico con espacios especializados y un estándar constructivo superior. La iniciativa, desarrollada en conjunto con Constructora Salma, se inserta dentro del desarrollo de infraestructura inmobiliaria en altura, incorporando una solución constructiva moderna para responder a las necesidades actuales del mundo académico.

En esa línea, detalla que el edificio albergará laboratorios de Kinesiología, Obstetricia, Neonatología y Nutrición, pensados para que los estudiantes puedan desenvolverse en entornos que simulan condiciones clínicas reales. Más que salas tradicionales, se trata de espacios diseñados para preparar a los futuros profesionales en escenarios similares a los que enfrentarán en su ejercicio laboral.

Otro punto clave del proyecto fue la elección del sistema constructivo. Según el arquitecto, existía la necesidad de avanzar en plazos acotados, sin comprometer la calidad de las terminaciones ni las condiciones de seguridad, especialmente considerando que la obra se ejecuta mientras el campus continúa en funcionamiento

En ese escenario, Aguilera señala que optaron por soluciones prefabricadas que les permitieran asegurar mayor control en el proceso, encontrando en el sistema de construcción industrializada de Baumax una respuesta adecuada a esos requerimientos.

Desde Baumax, el aporte se traduce en la fabricación en planta de elementos estructurales de hormigón con precisión industrial, que luego son trasladados a obra listos para su montaje. Esto permite reducir la incertidumbre en terreno, mejorar la coordinación entre etapas y avanzar con una lógica constructiva más eficiente.

El arquitecto destaca que, en un proyecto como este, donde conviven obras y actividades académicas, la limpieza, la seguridad y la velocidad de ejecución son factores críticos, y es precisamente ahí donde este tipo de soluciones cobra mayor relevancia.


Actualmente, el proyecto se encuentra en etapa de montaje de muros del primer piso, con el segundo nivel proyectado para abril y una fecha de entrega estimada para fines de junio de 2026.

Finalmente, Aguilera plantea que el impacto del laboratorio va más allá de su función inmediata. Por un lado, responde a una necesidad concreta de infraestructura para la Universidad de Atacama, pero también busca convertirse en un aporte a la ciudad, integrándose desde lo arquitectónico y haciendo visible la actividad universitaria hacia la comunidad.

Así, este proyecto no solo marca un avance en la reconstrucción post sismo, sino que también refleja una forma distinta de construir: más precisa, más eficiente y alineada con los desafíos actuales de la educación y la infraestructura en Chile.

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