El Plan de Emergencia Habitacional ha impulsado un esfuerzo sin precedentes para aumentar la oferta de viviendas, pero cumplir esa meta no depende únicamente de construir más. También requiere hacerlo con procesos más eficientes, mayor coordinación y una mejor utilización de los recursos.
En ese escenario, la construcción industrializada se ha transformado en una herramienta cada vez más relevante para acelerar la ejecución de proyectos habitacionales sin comprometer la calidad.
Chile enfrenta un desafío histórico: reducir el déficit habitacional y avanzar con mayor rapidez en la construcción de viviendas de calidad.
El desafío no es solo construir más viviendas
La construcción de vivienda social enfrenta desafíos crecientes: plazos exigentes, escasez de mano de obra, aumento de costos, mayor complejidad técnica y la necesidad de optimizar recursos públicos y privados.
Responder a ese escenario exige cambiar la forma en que se construyen los proyectos.
La industrialización permite trasladar una parte importante del trabajo desde la obra hacia un entorno controlado, donde la fabricación, la planificación y el control de calidad se realizan antes del montaje. Esto reduce la incertidumbre durante la ejecución y mejora la coordinación entre todas las especialidades involucradas.
La evidencia ya existe
Durante los últimos nueve años, Baumax ha participado en la construcción de proyectos habitacionales que demuestran el aporte concreto que la industrialización puede generar.
Ese trabajo previo permitió llegar a obra con gran parte de las definiciones ya resueltas, evitando modificaciones costosas durante la construcción, reduciendo pérdidas de material y logrando una ejecución mucho más controlada en calidad y plazos.
Hoy ese impacto se refleja en:
- Más de 4.436 viviendas sociales desarrolladas en proyectos DS19 y DS49.
- Más de 170 proyectos ejecutados en distintas regiones del país.
- Más de 910.263 m² de elementos industrializados fabricados.
- Más de 448.599 m² de superficie construida.
- Más de 100 clientes han confiado en soluciones industrializadas.
Más que cifras, estos resultados muestran que la industrialización ya forma parte de la construcción de vivienda social en Chile.
Construir con mayor productividad también es construir mejor
Uno de los principales aportes de la industrialización está en la capacidad de planificar antes de construir.
La integración de modelos BIM con procesos industriales permite coordinar arquitectura, estructura e instalaciones desde etapas tempranas, reduciendo interferencias, reprocesos y modificaciones durante la obra.
A esto se suman beneficios concretos:
- Hasta 40% menos tiempo en la ejecución de la obra gruesa.
- Entre 10% y 20% menos tiempo en terminaciones gracias a la calidad de los elementos prefabricados.
- Hasta 65% menos residuos respecto de sistemas tradicionales.
- Capacidad de fabricar hasta 1.200 m² diarios, equivalente a aproximadamente 10 viviendas de 57 m².
- Equipos de solo cuatro personas capaces de montar entre 150 y 200 m² diarios.
Más que acelerar la construcción, estos procesos permiten entregar mayor control sobre plazos, calidad y productividad.
Un aporte al Plan de Emergencia Habitacional
La construcción industrializada no reemplaza las políticas públicas, el financiamiento o la planificación urbana. Sin embargo, sí puede transformarse en un aliado para alcanzar las metas habitacionales del país.
Cada vivienda construida mediante procesos industrializados demuestra que es posible reducir tiempos, optimizar recursos y mejorar la calidad de ejecución sin renunciar a la flexibilidad de los proyectos.
A medida que Chile busca acelerar la producción de viviendas sociales, la conversación ya no debería centrarse únicamente en cuántas viviendas construir, sino también en cómo construirlas.
Porque responder al déficit habitacional exige más que velocidad.
Exige productividad, planificación y la capacidad de construir con mayor certeza.


